sábado, 7 de agosto de 2010

Andrea Cote

Nació en Barrancabermeja, Santander, el 27 de julio de 1981. Es poeta y profesora universitaria y ha sido colaboradora del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

En el año 2002 recibió el premio nacional de poesía joven de la Universidad Externado de Colombia y en el año 2005 recibió el Premio Mundial de poesía joven «Puentes de Struga», otorgado por la Unesco y el Festival de Poesía de Macedonia. Su libro Puerto Calcinado ha sido parcialmente traducido al Inglés, Francés, Italiano, Macedonio, Árabe y Catalán. Según lo señala la poeta colombiana Piedad Bonnett «Andrea Cote es hoy por hoy una de las voces jóvenes más interesantes de nuestra poesía. La suya recrea, en un lenguaje ambiguo, pleno de significados, un mundo muy propio, de tendencia intimista, poblado de elementos recurrentes que señalan la urgencia de sus fantasmas, la necesidad de transformar la experiencia en palabra». Y al decir de Juan Manuel Roca, «Sus poemas, atentos al transcurrir de un tiempo agreste, revelan un impulso por no escamotear ni la tragedia, ni el olvido, en los que se envuelve nuestro drama individual y colectivo. Es la suya una poesía reflexiva que busca la expresión de un paisaje calcinado en imágenes justas, en ritmos diversos».

Sus obras:
  • Puerto Calcinado (Poemas, 2003)
  • Blanca Varela y la escritura de la soledad (Ensayo, 2004)
  • Una fotógrafa al desnudo (Biografía de Tina Modotti, 2005

Casa de piedra

Era corriente
y deslucido
y mohíno
el ademán,
con que dábamos la espalda a la casa de piedra de mi padre
para hondear faldas floreadas
y de luz
en nuestro puerto desecado.

Por primera vez
y sin nodriza,
bordeábamos la arcada de la tarde,
todo para no ver
las manos de piedra de mi padre
oscureciéndolo todo,
apresándolo todo,
sus palabras de piedra
y cascarrina

lloviendo en el jardín de la sequía.
Y nosotras en fuga hacia calles blanqueadas
y farándula de mediodía
y ellos repitiendo
en la puerta de piedra:
catorce años,
falda corta,
zapatos rojos sin usar.

Éramos en avidez musical
y de fasto
y malabares,
ante la lustrosa acera,
antes de quedarnos parados
y sin voz
para ver la desolada estampa,
la ruina.
Pues el silencio,
que no el bullicio de los días,
atraviesa.
El silencio,
que es que son treinta y dos los ataúdes
vacíos y blancos.

Enlaces

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones/74_75/cote.html

http://festivalinternacionaldepoesiaenpuertorico.com/andreacotebotero.html

http://www.enfocarte.com/7.31/poesia6.html



No hay comentarios:

Publicar un comentario